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 «La historia tiene su verdad; y también la leyenda la suya»

Victor Hugo

Al igual que pasa con el Té, el origen del pueblo gitano o rom resulta incierto. La historia los sitúa en el noroeste de la India, en la región del Punjab, antes de comenzar su expansión nómada por el mundo, pero te quedan dudas sobre si son o no de allí. Y cuando los principios resultan inciertos y más en algo que se ha mantenido fiel a su identidad propia a través de los siglos, no hay cosa más sugerente que buscar su mitología y permitirte soñar.


Hay un cuento gitano sobre la aparición en el mundo de los rom que me encantó y es este,


Dios quiso hacer a los hombres y mujeres a su imagen y semejanza para lo que cogió un montón de harina y agua con la que hizo una pasta para modelar pequeñas personas. Luego las colocó en el horno celestial para que se endurecieran pero se le olvidó controlar el tiempo. Así nació la raza negra. En la siguiente hornada tampoco supo calcular bien, sacando las figuras antes de tiempo y naciendo los de piel más blanca hasta que, en el tercer intento, logró la cocción perfecta saliendo los humanos de un dorado perfecto, los que fueron los primeros gitanos, hijos de oDel.


Su expansión, como os contaba antes, comenzó desde la India y se sabe que lo hicieron en carretas, a caballo y a pie por caminos duros y esto me llevó a las primeras rutas del té con escenarios pedregosos y noches al cielo raso. Y en mi mente se conectaron la identidad, la fortaleza, el valor y el espíritu nómada que habitan en estos dos mundos provocándome una sonrisa.

Buscando más cuentos sobre esta forma de expandirse por el mundo encontré otro delicioso sobre un gitano que viajaba con su familia. Un cuento de esos que empiezan con el “Había una vez, hace muchísimo tiempo…”


El rom viajaba en su carreta con su familia. Su caballo era flaco y de patas endebles por lo que, a medida que fueron teniendo niños, apenas podía avanzar con tanto peso por los caminos sembrados de baches. La carreta saltaba a trompicones entre los mismos y de vez en cuando, algún niño caía al suelo de cabeza. El gitano viajó así por toda la tierra y donde cada niño cayó y en la noche se perdió, nació un pequeño pueblo de rom hasta que se dispersaron por todo el mundo.

<<Con leyenda o sin ella, los hijos de oDel seguirán andando y empujando la rueda del tiempo, reinventándose nuevas rutas y adaptando su interminable espíritu de expansión a los nuevos tiempos o circunstancias>>- Artículo Nómadas, Universidad Central de Colombia, Hugo Alejandro Paternina y Juan Carlos Gamboa.


Pues bien, todo ello lo hicieron y lo hacen sin haber perdido nunca su propia identidad. Como el Té.
Ahora sabéis por qué nos gusta tanto nuestro nombre y la pequeña historia que encierra. 

Soldevillaa

Nota: Información y cuentos encontrados en Google. Origen de los Rom, Diany Tong: 1997: 138; Cuento de expansión, Ibid: 1997: 47. Artículos sobre el origen del pueblo gitano de la Universidad Central de Colombia por Hugo Alejandro Paternina y Juan Carlos Gamboa.

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